Por qué ... la música clásica?
en Venezuela?
cinco niños?
¿Por qué la música clásica?
Entre los siete y los trece años, los niños muestran una verdadera ansia de conocimiento. Sin embargo, la música tiene una ventaja con respecto a la astronomía, los castillos y los dinosaurios: se crea día a día. Los conocimientos adquiridos se pueden poner en práctica generan emociones tanto en el estudiante como en quienes lo rodean. Por si esto fuera poco, esta labor de creación se lleva a cabo con el acompañamiento de una orquesta entera.
El sistema venezolano, con sus 120 escuelas de música y 180 orquestas infantiles, pone un énfasis particular en las nociones de identidad, responsabilidad y comunidad. En este aspecto, «El sistema» se asemeja a una serie de dibujos animados de temática deportiva: el espíritu del equipo, el esfuerzo físico, el talento y los problemas de ego son una realidad tan presente en la final de un campeonato de fútbol como en un concierto de la Filarmónica de Berlín.
Al igual que el deporte, la música produce un efecto inmediato en quienes la escuchan, influyendo en los estados de ánimo y los sentimientos de los espectadores e intérpretes. Además, el entusiasmo musical de los cinco héroes de «El sistema» va más allá del repertorio clásico y aborda otros universos musicales, como el jazz, el soul y la samba, capaces de sorprender y maravillar a un público muy amplio.
¿Por qué en Venezuela?
Venezuela cuenta con un programa de educación musical único en el mundo. Desde 1975, la asociación FESOJIV, más conocida como «el sistema», ofrece a todos los niños mayores de dos años la posibilidad de aprender a tocar un instrumento, y solamente pide una cosa a sus alumnos: seriedad.
Gracias a este programa, 250.000 niños y adolescentes dedican a la música clásica más de cuatro horas al día, guiados por una plantilla de 15.000 profesores... Y todo ello en un país de 26 millones de habitantes.
Las nociones de identidad y traspaso de información son los pilares de este sistema pedagógico. Sin ir más lejos, cada alumno comienza a transmitir sus conocimientos a los recién llegados tan pronto aprende las nociones básicas. Se trata de un método creado por y para músicos, muy alejado del modelo Europeo y de sus interminables y solitarias clases particulares. En Venezuela, la música clásica se enseña en grupo.
Aprender, mejorar, compartir unos conocimientos que, a menudo, sacan a relucir verdaderos talentos... Sea cual sea la profesión que adopten estos alumnos al salir del conservatorio, los valores que aprendan allí les serán útiles a lo largo de toda su vida adulta.
¿Por qué cinco niños?
Venezuela es un país orgulloso de su naturaleza mestiza. Un 67% de la población se declara mestiza, y los cinco músicos protagonistas de la serie reflejan una realidad sudamericana que no está tan alejada de la nuestra: no en vano, basta con fijarse en los niños que salen de una escuela en cualquier ciudad europea para ver hasta qué punto nuestra sociedad es multiétnica.
Otro objetivo de la serie es reflejar las distintas clases sociales. En Venezuela, un 35% de la población vive por debajo del umbral de pobreza. Pese a estar separados por apenas unos kilómetros, los habitantes de los distintos barrios de Caracas viven a años luz de distancia en términos económicos. Sin embargo, una vez más, este abismo entre pobres y ricos no es exclusivo de Latinoamérica: en España, el porcentaje de habitantes que vive bajo el umbral de pobreza ronda el 20%.
Los conceptos de miseria y diferencias sociales se desarrollan en los niños entre los ocho y los trece años, la edad de los protagonistas y del público objetivo. Al contar con dos personajes desfavorecidos, dos de familias acomodadas y un chico japonés inmerso en un entorno que le resulta ajeno, «El sistema» muestra una realidad social compleja a la par que universal.

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